Testimonios

Mi hijo Fran y yo venimos felices cada viernes a Fiorire.  Las personas que trabajan en Fiorire tienen dos cualidades muy difícil de encontrar juntas:  una enorme capacidad profesional y una  sensibilidad que sale al encuentro del otro con los brazos abiertos.

Este lugar nos da paz  y alegría.  Y Fran ya lo siente un poco propio.  Entra con la confianza de sentirse mirado con amor.

Gracias por recibirnos con tanto cariño siempre y por trabajar con tanta dedicación con Fran

Caro, mamá de Fran

Fiorire para nosotros fue oxígeno. Cuando parecía que nos quedábamos sin aire apareció para compartir un poco del suyo. Para ayudarnos a respirar y a aprender a hacerlo nuevamente.
En este espacio aprendimos a encontrarnos, a escuchar, a ver, a entender, calmar. Nos contuvieron, nos enseñaron y nos mostraron otro universo con tanto amor que quedamos prendidos para siempre. Ya no teníamos tanto miedo.
Fiorire para nosotros es luz. Uno como padre muchas veces se siente desorientado, perdido, no logra ver más allá al no entender y no saber como accionar. Los maravillosos profesionales supieron acompañarnos en todos los procesos y en todos los pasitos en este nuevo transitar.
Ellos estuvieron y están ahí en cada uno para contenernos, acompañarnos, enseñarnos…
La calidad humana acompaña a la profesional sin dudas y no tengo más que palabras de agradecimiento para con ellos. En esta aventura desconocida, nos ayudaron, entre tanta otras cosas, a sonreir nuevamente y no es poco… es un GRACIAS eterno.

Natalia Faraone

Fiorire para nosotros fue oxigeno.  Cuando parecía que nos quedábamos sin aire apareció para compartir un poco del suyo.  Para ayudarnos a respirar y a aprender a hacerlo nuevamente.

En este espacio aprendimos a encontrarnos, a escuchar, a ver, entender, calmar.  Nos contuvieron, nos enseñaron y nos mostraron otro universo con tanto amor que quedamos prendidos para siempre.  Ya no teníamos tanto miedo.

Fiorire para nosotros es luz.  Uno como padre muchas veces se siente desorientado, perdido, no logra ver mas allá al no entender y no saber cómo accionar.  Los maravillosos profesionales supieron acompañarnos en todos los procesos y en todos los pasitos en este nuevo transitar.

Ellos estuvieron y están ahí en cada uno para contenernos, acompañarnos, enseñarnos…

La calidad humana acompaña a la profesional sin dudas y no tengo mas que palabras de agradecimiento para con ellos.  En esta aventura desconocida, nos ayudaron, entre tantas otras cosas, a sonreír nuevamente y no es poco… en un GRACIAS eterno.

Natalia, mamá de Lara

Es invaluable poder confiar en una mirada atenta, amorosa y profesional que acompañe  el crecimiento de nuestro hijo.  Sentimos que Fiorire es un espacio de gran contención  para toda nuestra familia.

Rocío, mamá de León

Fiorire es un lugar donde llegas y se te colma el alma.  Hay  un aura distinta, se respira otro aire, aire de esperanza, de fuerza, de lucha, de perseverancia,  aire de amor.  Para nosotros como familia haber encontrado a Fiorire fue haber encontrado un lugar donde somos siempre bienvenidos, donde sentimos paz de llevar a  nuestra hija, donde estamos seguros que cualquier cosa que hagamos ahí con ella va a estar hecha con amor, amor puro, amor sincero, ese que realmente colma,  sana y cobija, ese que sólo con un gran corazón se puede brindar.  Y Fiorire es eso, un gran corazón, el corazón de una gran familia que te recibe, y a la que uno se suma, y juntos conformamos para acompañarnos  en este camino, que no es fácil, pero que entre todos se hace mucho más ameno y  gratificante.

Gracias a Fiorire y a todos los que lo hacen posible!

Ivana, mamá de Belén

Encontrar Fiorire, fue como después de un largo camino, de buenas y malas aventuras, llegar otra vez a casa!!!

Viviana, mamá de Macarena